Contratar un ingeniero de software pronto va a tener tanto sentido como contratar un computador. Hasta los años 50, "computador" era un cargo: personas (en su mayoría mujeres) haciendo cálculos a mano en departamentos de contabilidad, observatorios y la NASA (alguien vio Hidden Figures?). Después llegaron los computadores electrónicos, hicieron el trabajo más rápido y más barato, y se robaron el nombre. Hace más de cinco décadas que nadie contrata un computador. Los compramos. Lo mismo está pasando con los ingenieros de software. La demanda de desarrolladores tradicionales se está cayendo en picada. Lo que las empresas quieren hoy es gente que saque cosas con IA: lo suficientemente técnica para que los agentes no armen monstruosidades, con suficiente cabeza de producto para hacerse cargo de las métricas, y liderando varios agentes en vez de escribir código línea por línea. Casi toda mi vida, el "1% inspiración, 99% transpiración" de Edison fue un axioma para mí. En software, hoy está más o menos en 50/50. En 3 a 4 años, se invierte. Cuando ejecutar es gratis, lo que vales es qué tan buenas son tus ideas. Si eres ingeniero, vuélvete una persona de producto. Nadie publica ofertas de trabajo para computadores.

Subscribe to my weekly newsletter of hot takes: